Siempre me extrañó el hecho de que yo busque diferenciarme de los demás (entendiéndose por “los demás” como los otros, los normales, los estándar, los convencionales). El convencionalismo me sonó siempre a mala palabra, y no es que mis padres me hayan dicho nunca que es una lisura, pero creo que son ellos los culpables de mi conducta contestataria. Vivo en un mundo convencional: trabajo en una empresa convencional, soy un empleado dependiente convencional con un sueldo no tan convencional, tengo amigos convencionales, vivo en un barrio bastante convencional. Pero lucho día a día, y aprovecho cualquier circunstancia para enarbolar mi banderita de los no-alineados: hey, aquí estoy yo, el diferente, el que se sale del molde, el que dice lo que nadie dice, el que hace lo que pocos hacen.
Una de las evidencias más concretas de mi conducta no-convencional (forzada a veces) es mi perversión. Según mi Larousse edición 2002 perversión es: desviación de los instintos, que induce a realizar actos contrarios a los habituales. Osea, siendo claros, según Larousse, yo soy un FUCKING PERVERT, MAN. Y eso que aquí no estoy incluyendo mis “desviaciones del instinto sexual”. Sólo me refiero a mi conducta no-convencional. Al descubrir este significado, pude explicarme una situación que me ocurrió justo antes de escribir este post. Hace unas semanas descubrí un blog que me atrapó por su frescura, por lo bien escritos que están sus posts y por el cálido sentido del humor de su autora. Me refiero a Lazafer, que escribe Cosas que Ocurren. Me interesó además el hecho de que su autora espera un tiempo prudencial (4 o 5 días) después de publicar un post para cerrar el rol de comentarios añadidos respondiendo a todos y cada uno de los comentaristas de turno. Yo, desde mi primer ingreso a Cosas que Ocurren, he comentado todos los nuevos posts que Lazafer ha publicado, y siempre recibí al menos un par de palabras por respuesta. En su penúltimo post, “Menos complicado es ser reptil“, sólo aparecieron cinco comentarios antes de su esperada tanda de respuestas. Dentro de este grupo, mi comentario fue el más elaborado y largo de todos. Y aquí es donde se unen la idea inicial de este post con la situación que les narro: mi comentario fue de una perversión tan inesperada (inclusive para mí) que no mereció ni la más mínima atención de Lazafer. En su habitual respuesta final, comentó los dos comentarios anteriores al mío, y los dos posteriores. Los cuatro tan cortos como superficiales. Y a mí, ni michi. Ni siquiera merecí un insulto (lo cual me hubiera dado al menos la seguridad de que fui leído). Esta perversión, que frecuentemente aflora en mi prosa y en mi verbo, me ha traído más de un inconveniente en la vida. La pregunta es por qué lo hago. Por qué me gusta hincar, aguijonear, patear a otros con mis ideas desviadas. La respuesta es simple: odio lo convencional, y de esta forma le hago la lucha, y de paso me diferencio. El comentario mordaz, la ironía exacerbada, el sarcasmo sin límite, la idea más retorcida, todas son armas utilizadas para esta batalla que libro diariamente de forma gratuita y que no me lleva a ninguna parte, pero que, al igual que el Quijote, la disfruto como la vida misma, porque finalmente es mi forma de vida. Me imagino que es esta postura a la que se refirió Peregrino en su comentario de mi post anterior cuando hizo referencia a mi “higadismo”. En realidad mi hígado está bien. De hecho, mi higado se caga de risa cada vez que actúo de forma perversa. Si me dañara tanto hacerlo, les juro que ya hubiera renunciado al cinismo. No hay nada más preciado en esta vida para mí como la tranquilidad. Y en segundo lugar, la perversión. Ni modo.
Salut
10 Comentarios
Estimadísimo amigo; aún no leo tu comentario en el blog de la Zafer, pero lo he de leer.
No obstante ese punto pendiente, el ejercicio de auto reflexión me parece saludable y profundo a pesar del toque de humor que le pones; si enarbolas esa bandera, la del inconforme, pero es parte de tu esencia; ciertamente fuiste mas inconforme antes, ciertamente el sistema te(nos) metió en sus engranajes así que lo que nos queda son unos breves momentos donde reivindicamos nuestras independencia y somos unos “under”.
Nos leemos.
uno peca sin saberlo. cierro los ojos y me visualizo respondiendo tu comment. pero la verdad una vez que hago clik en OK no me fijo si están todas las respuestas. esto me ha pasado antes. tengo un primo en japón, se llama kike y me comenta a veces como KP. un día dejó de hacerlo y yo pensé que simplemente le había dado flojera comentar (aunque yo suspiraba con la idea de que siguiera leyendo). otro día me habló por msn y preguntó si yo me había ofendido con su último comentario pues no lo había respondido. yo, como esta vez, había pecado sin saberlo. te propongo que lo olvidemos, caso contrario, voy a tener que pedirte que te cases conmigo y peregrino se puede molestar. besos!
siempre has sido un perverso estimado niebla, siempre. en cebicherías, bares, cine y hasta desde el piso 11.
ah y aclaro, perverso no pervertido.
hey, ese comentario anónimo es mío!
Pere, me conoces bien, y sí. seguimos luchando para no perder nuestra esencia
Alquimista, la perversión es deliciosa, por ser mal vista, es como una droga
Laurita, sabía que eras tú. A pesar de tu aclaración, igual el post sirvió para un tema que me gusta, y para que me visites por estos lares. Casarnos? Pon la feccha, yo le explico a Pere
Creo que todos tenemos cierta perversidad en nuestra alma,aveces se da en la manera de decir las cosas o en actuarlas, simplemente algunos saben ocultarla más que otros o las reprimen mejor.De todas formas alguna vez,caimos como esclavos o esclavisamos a alguien en nuestras más adictivas perversiones.Creo aceptarla como algo que forma inremediablemente parte de tu naturaleza no es malo , sino sincero.Cdt,No estamos leyendo;)
psd:Gracias por apreciar mis gustos musicales:).Me da gusto que alguien también le guste lo mismo que a mi.
Más que pervertido me atrevería a decir que eres un provocador.
Cuando leo este párrafo “El comentario mordaz, la ironía exacerbada, el sarcasmo sin límite, la idea más retorcida (…)” no me cabe la menor duda.
Que acertado lo que dices. Parece que me dejo conocer con mis posts, o tú tienes la facilidad de leerme con claridad.
Jaa, así que soy una niebla en el horizonte, me muero. Me robaste la idea, yo que pensaba iniciar un selecto grupo de deprimidos unidos.