Las personas estamos llenas de defectos. Como todo en esta vida, la jerarquización de los defectos conductuales (los físicos no me interesan) del ser humano dependen exclusivamente de la persona o personas que realicen la inevitable faena de elaborar el ránking. Los comportamientos de los demás pueden ser para uno ataques al estómago, misiles desviados o caricias como talco para bebés. Así, lo que para unos es imperdonable, para otros merece indiferencia, y lo que para otros es insufrible para unos es hasta apreciable.
En este ordenamiento comportamental, la popularmente llamada conchudez detenta el primer lugar entre las conductas más abominables de mi lista. Hace poco conversaba con mi esposa sobre con qué personaje de su familia podría convivir y con quiénes definitivamente no podría pasar ni un día bajo el mismo techo sabiendo que la tendré que ver a diario, osea en plan de vivir juntos pues. Sólo diré, para no pecar de chismoso, que una persona que es capaz de lo siguiente, se ha ganado por propios méritos el tan desgraciado primer lugar de las personas no convivibles, si cabe el término:
1. Abre la bolsa del pan de molde, saca varias rodajas, les retira el borde completamente para su deleite. Luego introduce los cuadrados de miga nuevamente a la bolsa, la cierra y listo, que el resto coma pan sin borde.
2. Todos los domingos aparece, desde las 10 am, en la casa de su mamá, con sus dos hijos y su aplomado esposo (un ser que se mueve bajo la inercia de nuestra campeona), para disfrutar de las ventajas de la casa con jardín amplio, piscina (en verano muy conveniente) y comida gratis. Pero el principal beneficio de sus períodicas visitas dominicales es que le endilga al menor de sus engendros a la pobre abuela para que ella (la campeona) y el esposo hagan una siestesita reparadora después del almuerzo. Es que pobres, no duermen bien en la semana porque tienen a un hijo de casi cuatro años que aun no sabe dormir.
3. Cuando su mamá se enferma, la campeona, súbitamente, no muestra ni su estela en la casa de la madre convalesciente. Para qué, si siempre está la hermana menor que puede ayudar. “Avísenme cuando se cure, asi ya puedo ir sin tener que ayudar”.
Podría escribir como cinco o seis situaciones más donde la conchudez está puesta de manifiesto de manera explícita, sin filtros ni discimulos, por esta misma persona. Pero el hígado ya me está doliendo y lo cierto es que mi tranquilidad vale más que este post.
Quizás podemos construir juntos un listado de situaciones donde aflora la conchudez como un precioso botón de rosa. Los invito a colocar en los comments situaciones parecidas y así podemos publicar un manual del perfecto conchudo familiar. Les aseguro que se vendería como pan caliente.
Salut
5 Comentarios
Quien será, quien será?
Nos leemos.
jajajaja!! aquel aplomado esposo es con quien compartes tan largas conversaciones con tu brazo cruzado sobre su nuca y una chela en la otra mano?
btw, the felicito por el nuevo look de tu blog. veo que estas siguiendo las nuevas tendencias sobre el uso del background negro (el nuevo y recomendable buscador http://www.cuil.com también sigue esa tendencia).
bueno, está la conchudez del que pide prestado como costumbre y hasta diría como forma de vida o el que cree que picotear “sencillitos” no son sinónimo de préstamo.”total, si esas monedas están de relleno en el cenicero de su carro”.
No hay nada que me inflame más las ubres que la gente conchán. (In)felizmente soy bien francota y sea a quién sea (I swear) le hago el pare en wan.
El conchudo existe porque lo dejan ser. Yo soy represiva con esa estirpe