Este término me lo enseñaste tú. Habías leido el libro en España y luego me lo regalaste. Sí, “La Amigdalitis de Tarzán”. Y se cumplió lo que dijiste. Cada momento en el que nos hemos encontrado nos ha sorprendido en diferentes situaciones amorosas, unas mejores y otras peores, dependiendo de quién de los dos las observaba. Nuestro E.T.A. ha estado, desde un prinicpio, fuera de sincronía. Al menos eso pensaba hasta hoy.
He estado revisando una caja con algunos recuerditos que mi mamá me guardó cuando me fui del Perú por primera vez. Es un pupurrí de notitas, fotos, pequeños premios escolares, gadgets y otros artículos diminutos que, de alguna manera, han sido parte importante de mi vida. Mi madre despachó todas las fotos, tarjetas o notas relacionadas con mis enamoradas al más allá, de donde quizás no vuelvan. Pero dejó una, sólo una tarjeta con un mensaje extenso que quisiera transcribir completamente, pero que mi verguenza y sentido del ridículo me impiden hacerlo. Por eso sólo te copio algunas extractos de aquella tarjeta que me mandaste por correo desde España a mi casa en Chiclayo y que recibí el 1 de diciembre del 2000, y de la cual no tenía recuerdo.
“No sé cuando estarás recibiendo esta tarjeta que by the way la compré para tí hace más de un año, así es la vida no?
Estoy aquí en el aeropuerto de Miami “una vez más”, lista para cruzaar el “charco” una vez más, y cada vez pieso más en ti y te extraño más…
…Hace tiempo te dije que yo pensaba que tú eras el “famoso” amor de mi vida, pero que tenía claro que para tí yo no lo era. Yo sentía que me querías pero no te morías por mí y eso para mí era horrible, esto desde la primera vez, entonces decidí que bueno, a tratar de ponerte en algún lugar dentro de mí, evitando que me duela, y escogí tenerte como amigo…yo misma me sorprendía de mi capacidad para entenderte, perdonarte, aceptarte y quererte…
…Bueno, a lo que voy es que como ya te dije siempre voy a estar contigo coo lo he estado hasta ahora, y sin esperar nada a cambio, más que tu amistad, por supuesto yo sería muy feliz si terminamos esta historia juntos…
…No te he contado que mis amigas a las que les he hablado de ti me dicen que me muero por ti, que cuando hablo de ti se me transforma la cara, se me ilumina y que se nota hasta cuando leo un mail tuyo, en fin…”
Ya no puedo escribir más. Tengo un nudo en la garganta y una represa al borde del colapso en mis ojos. La decepción y desesperanza que siento en este momento no las puedo explicar. Si es verdad que “We belong together” como versa la tarjeta, entonces qué diablos hacemos tan separados??!!!! Cada vez te quiero más, tanto que no cabe en mi pecho, me cierra la garganta y me hace sudar febrilmente.