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DJ Joe me ha mantenido en su lista de mails por años. Buahaus, la discoteca de culto al new wave underground de la calle Bellavista en Miraflores, reunió a los otrora asiduos concurrentes a Nirvana, hoy convertida en una lavandería en las primera cuadra de Shell, y a muchos nuevos fanáticos del synth-pop, del techno, del Manchester Sound, del Gothic y otros sonidos rebuscados de poca trascendencia en la movida local. Por eso siempre éramos los mismos, y allí nos mantuvimos, en la lista de Dj Joe.

La semana pasada, como todas las semanas, recibí uno de estos neditos mails anunciando el especial del miércoles en Visage (ex-Bauhaus). Era nada más y nada menos que un especial con videos y música de Depeche Mode, mi banda favorita sin discusión. Qué mejor ocasión para reencontrarme con la pequeña casita de Bellavista, que me vio bailar sobre los muros, al lado de la pista porque odiaba cuando se llenaba, o inclusive estonazo en la baranda del segundo piso. La discoteca donde conocí a Ursula, bauhauseana empedernida con quien salí sólo un mes, pero que fue como una delicada tormenta de un año de duración. La fiesta estaba servida, y los astros alineados a mi favor.

Primero, mi esposa, quien decidió darme no sólo permiso sino promover mi salida nocturna en solitario para disfrutar algo que es “realmente importante para mi”, tal como ella mismo catalogó a esta aventura. Segundo, y para evitar una posible ensartada por aburrimiento o por incapacidad para los altos decibeles (ya no tengo los veintitantos que tenía cuando iba a Bauhaus), mi fiel amigo Alquimista accedió a acompañarme, no motivado por los mismos estímulos musicales que yo, pero con la leve (casi nula) esperanza de encontrar a alguna compañera de nocturnidad que eligiera esa noche para conocerlo.

Estaba todo listo. 11:30 pm, hora de recoger a mi amigo e iniciar la noche más excitante, después del viernes de esposas, que haya tenido en años. 11:00 pm, llamada de Alquimista. No va más. Cuestión de hormonas. Lo llamó otra compañera, ésta conocida, de la chamba, con ganas de hundirse en la noche con él. No hay remedio, no pude competir con eso. 11:05 pm, calato en la ducha, abrí el caño, iba probando el agua mientras calentaba. Ya caliente, el agua sólo mojó mis pantorrillas. Cerré el caño, decepcionado de mí mismo, de mi escasa vitalidad. De mi poca lealtad a la causa más relevante del mundo que me define. De mi poca voluntad para alcanzar el sueño más preciado.

Mi esposa, decepcionada tanto o más que yo, casi me empuja a retomar mi aventura, a no renunciar a ella, a asirme firme del estribo de mi propia felicidad. “Es sólo una discoteca, no big deal”, repliqué. El caso es que Bauhaus me espera, pero los astros no están alineados todos los miércoles que yo quiera.

8 Comentarios

  1. Jajaja eso mi estimado Niebla le enseña varias cosas:

    1. Nos estamos haciendo viejos
    2. El Alquimista cambia siempre y en lo momentos mas inoportunos
    3. Yo soy materia dispuesto y disfruto de esa música
    4. Acabo de probar mi cel y SI recibe llamadas

    El antiguo Bauhaus está ahí para que lleguemos nomás, ponga fecha y hora.

    Nos leemos.

  2. Ir a Bauhaus, desde la concepción de la idea, es -casi siempre- leer las primeras líneas de un relato con una estela oscura.

    A veces, mi necesidad de balance emocional me lleva a decisiones oportunas para mí, a veces sólo para mí. Es en lo que estoy, desde hace mucho tiempo y espero que no cambie.

  3. Seguro, Alquimista, y no lo discuto. De hecho acepté que el otro panorama no tenía competencia. EN todo caso, Peregrino se ha postulado como un acompañate más hacia la reconquista de este templo de la oscuridad, así que podemos ya ser tres (de no existir competencia, por supuesto).

  4. Algunas de las noches más interesantes, en muchos sentidos, empiezan saliendo solo.

    Suerte para la próxima.

  5. algunos me conocen otros no , joy division for ever queda en mi mente los gratos recuerdos de bauhaus.

  6. pregunta en visage los sabados pasan la vnagujardia new wave b movie bauhaus the cult the mission the las o muy poco dime para retornar , eduardo sigue en nebula o no estoy perdido en la oscuridad de mi alma hoy saldre solo dejo mi hijiti mi hogar y me perdere en ese bailar del a noche dime donde voy. despues de tiempo que vine de viaje de un año

  7. Pues resulta que a mi me sucedió algo parecido a lo que cuenta Niebla. Despues de muchos años me disponía regresar a mis andanzas de baile. Recordando las épocas de Nirvana y Bauhaus, estaba casi todo listo: ropa, maquillaje, peinado. Me cancelo mi compañera (porque a su hijo le dió fiebre) y en ese momento, asi como si fuera magia, me hizo poner los pies en tierra. El tiempo ha pasado inexorablemente. Me puse la pijama y me quede viendo Hellboy con mi taza de café (pero peinada y maquillada!!).

  8. Yo pasaba muy seguido por la recordada Bauhaus a mediados de los noventa y es cierto, llegué a sentir esa misma sensación de desconexión y de pisar tierra con las responsabilidades que nos pone la vida cuando maduramos y la rutina cambia con el matrimonio y los hijos.
    Hace unos meses me reconecté. Ahora suelo salir con algo mas de frecuencia y me parece revivir aquella época pero desde otro lugar: Nebula, en donde toca Eduardo, el amable DJ del primer Bauhaus. El tiempo ha quedado como congelado en ese lugar (Nebula) y se que este fin de semana no podré escapar de la tentación de retornar y volver a sentir aquellas sensaciones que reviven cuando escucho aquella música. El lugar donde fuera Bauhaus perdió el feeling con tantos neones.


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