Archivos diarios: Abril 4th, 2007

Debo reconocer que, auqnue no soy admirador de Alanis Morissette, esta canción es muy buena. I do want drama, y esta canción tiene mucho para darme. Enjoy.

Handcuffs

Viernes. Piso 11 de un departamento en el medio de otro mundo, donde todo es mejor que en el nuestro. Vista espacial de la Lima esplendorosa, la inocua, la de catálogo. Dos machos humanos, desenfadados y egocéntricos. Uno patán, el otro meloso. Y en medio, una mujer, hecha y desecha. Dispuesta a calentar hasta a una morza. Uno de ellos descamisado. tenía calor. El otro entregando su copioso vello púbico al ensayo de estilista que ella quería hacer. Todo procedía normalmente dentro de una anormal situación. Estaba todo planeado, pero iba mejor y más rápido que lo planeado. Ella insistía en preguntarle al casado por su esposa. El respondía con esquiva ligereza. Su esposa, al fin y al cabo, no era parte de este plan, y estaba muy lejos para serlo. Ella quería jugar. Ellos también, definitivo. Luego de cuatro copas de buen tinto riojano cada uno, la poca verguenza se arrojó por el balcón y dejo al trío burbujeante al filo de la consagración del más divino de los ejercicios. Ella trajo dos cajas cuyos contenidos no tenían ninguna relación con sentido, al menos para ellos. En una, las fotos familiares. Ver todas y cada una, con el obligado falso interés mostrado a flor de cara y gestos, era prerrequisito para descrubir el contenido de la segunda. Luego de casi cuarenta y cinco minutos de fotos de su hijo, sus ex, su amiga (qué amiga) coreana y otros personajes olvidables, el secreto se develó. De la segunda caja emergieron como jack-in-the-box numerosos vibradores, consoladores y otros adminículos usados para administrar culos, el de ella obviamente. Ella le pidió al meloso que accediera a colocarse las esposas deco con felpa púrpura de fibra larga. Y él lo hizo. Sin camisa y esposado purpúreamente el meloso hubo de enfrentar una de las situaciones más incómodas de su vida de mediana edad. El ex-marido tocó el inter, estaba subiendo al departamento de ella, al olimpo de las pasiones desenfrenadas. Ella, nublada por el licor, alcanzó el botón del inter de un salto sin darle tiempo al meloso de poder, al menos, retirarse las esposas. La camisa era misión imposible. Ni se acordaba en qué lugar de la casa la había dejado. Sin ayuda, ya que el patán sólo alcanzó a reirse alocadamente sin ocultar su evidente estado de nerviosismo, logró encontrar las llavecitas que abrían la cerradura de las esposas púrpura. EL meloso logró quitarlas de alrededor de sus muñecas en el preciso instante en que el supuesto ex-marido irrumpía en la terraza donde nuestros instintos más salvajes habían sido petrificados por su sola presencia. El meloso dijo” qué bacanes estas esposas, no?” “Che, y no sabés todas las cosas que esta piba tiene. Es una bomba”. No era su ex-marido. Era un aturdido y casi descerebrado compatriota del Diego que en plena vaporización herbácea y olor a azufre, había acudido a ella para salvar una terrible noche de aspiradas y frustraciones sexuales. Y ella, tan noble, lo quiso ayudar. Meloso y patán decidieron colgar las esposas en la varanda del balcón que da al Edén limeño, como el boxeador veterano que cuelga los guantes cuando ya no quiere más golpes. A la media hora patán y meloso yacían entre dos charapas caprichosas, compartiendo cama, mujeres, olor a sexo y una gran, gran frustración.

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Stevie Nicks
Stevie Nicks
Gypsy comienza como un lindo paseo por el parque. Ritmo apacible, orquestación diáfana, inocua. Un piano andante propone un arpeggio simple, casi infantil. Stevie inicia, casi hablando sin mucha energía.

So I’m back, to the velvet
underground
Back to the floor, that I love
To a room with some lace
and paper flowers
Back to the gypsy
that I was
To the gypsy…
that I was

En este momento, Stevie decide dejar sentado el propósito de la canción y eleva el tono para decirnos lo que debemos escuchar, lo que repetirá ella y sus backing vocals durante el resto del viaje. Y al final, detrás de las notas, esquivando la liviandad que aplasta cualquier deseo de figuración y bajo la cual subyace nuestra protagonista, emerge Gypsy. Te esperábamos.

And it all comes down to you
Well, you know that it does
Well, lightning strikes,
maybe once, maybe twice
Ah, and it lights up the night
And you see your gypsy
You see your gypsy

Pero no todo está tan claro. En un impromptus de dramatismo, la banda tiende el puente hacia lo desconocido, y nos eleva en un espiral sin fin, con la voz y el sintetizador para al final dejarnos caer ingrávidos, hacia la misma nubecina ligereza que sostiene toda la canción. Suficiente para mí para amar. Suficiente para amar.

To the gypsy that remains
faces freedom with a little fear
I have no fear, I have only love
And if I was a child
And the child was enough
Enough for me to love
Enough to love

She is dancing away from me now
She was just a wish
She was just a wish
And a memory is all
that is left for you now
You see your gypsy
You see your gypsy

Stevie ya lo dijo todo. Si no lo entendieron no importa. Ella se va alejando y nos deja la música, los backing vocals, el piano aniñado y la simpleza de una canción que es una obra maestra.

Lightning strikes,
maybe once, maybe twice
And it all comes down to you

And it all comes down to you

Lightning strikes,
maybe once, maybe twice
And it all comes down to you

I still see your bright eyes,
bright eyes
And it all comes down to you
I still see your bright eyes,
bright eyes
And it all comes down to you

I still see your bright eyes,
bright eyes
(She was just a wish)
(She was just a wish)
And it all comes down to you

Lightning strikes,
maybe once, maybe twice
And it all comes down to you

Escrita por Stevie Nicks, 1982

Vuelve a leer este post, pero esta vez escuchando la música que dejo para ti en el siguiente video: